Cómo desatascar el WC sin romper nada
Qué hacer cuando el inodoro no traga: cómo evitar que rebose, la ventosa correcta y por qué los químicos aquí no sirven de nada.
Por José Antonio Gómez Umali ·
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Un inodoro atascado tiene una urgencia que no tiene ningún otro desagüe: puede rebosar, y lo que rebosa no es agua limpia. Por eso lo primero no es desatascarlo, es impedir que se desborde.
Y hay una segunda diferencia que cambia el método por completo: aquí no hay grasa. Un atasco de WC es papel, toallitas, cal o un objeto. Contra eso, la mitad de los remedios que sirven en un fregadero no valen absolutamente para nada.
Lo que importa
- No vuelvas a tirar de la cisterna. Es lo que provoca el desbordamiento.
- Corta el agua: levanta el flotador de la cisterna o cierra la llave de paso.
- Hace falta la ventosa con faldón, la de goma que se mete en el agujero. La plana de fregadero pierde presión.
- Los productos químicos aquí no sirven: el atasco es papel o toallitas, no grasa.
- Si se ha caído un objeto, no empujes nada. Empujar lo mete donde ya no se llega.
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Primero: que no se desborde
Cuando el agua sube y no baja, el impulso es tirar de la cisterna otra vez “a ver si ahora”. Es exactamente lo que hace que acabe en el suelo.
Tienes dos formas de cortar la entrada de agua, y las dos son de diez segundos:
- Quitar la tapa de la cisterna y levantar el flotador con la mano. Sujétalo arriba y el llenado se detiene.
- Cerrar la llave de paso. Es la llave pequeña que hay detrás del inodoro, cerca del suelo, donde entra el tubo. Se gira en el sentido de las agujas del reloj hasta el tope.
Con el agua cortada, saca líquido de la taza con un vaso o una jarra vieja hasta dejarla a media altura. Necesitas sitio para dos cosas: para que la ventosa no salpique y para que quepa el agua que empujarás luego.
Guantes. Aquí no es cuestión de asco, es de higiene.
La ventosa: la herramienta correcta y el gesto correcto
No vale la ventosa plana del fregadero. Esa está pensada para apoyarse sobre una superficie lisa. El desagüe del inodoro es un embudo, y la campana plana pierde la presión por los lados.
Lo que hace falta es la ventosa con faldón: la que tiene una prolongación de goma que se mete dentro del agujero. Esa sella contra el embudo y transmite toda la fuerza al tapón.
El gesto:
- Introduce el faldón en el desagüe y asienta la campana alrededor.
- El primer empuje, suave. Sirve para expulsar el aire que queda dentro de la campana. Si lo das fuerte, ese aire sale de golpe hacia arriba y te llenas de salpicaduras.
- A partir de ahí, bombea firme durante quince o veinte segundos, sin sacar la ventosa.
- Tira de golpe al final. El vacío del tirón es lo que arranca el tapón; el empuje solo lo mueve.
- Repite el ciclo cinco o seis veces antes de rendirte. Es raro que caiga al primero.
Cuando el agua se va de golpe, ha cedido. Entonces sí: abre la llave, deja llenar la cisterna y tira una vez para comprobar y arrastrar lo que quede.
Si la ventosa no basta
Agua caliente y jabón, con una condición
Funciona solo si el atasco es papel compactado, y solo si la taza no está llena. Echa un buen chorro de jabón lavavajillas, espera diez minutos a que baje y resbale por el sifón, y después vierte un cubo de agua caliente desde cierta altura: la caída aporta empuje.
Muy caliente, nunca hirviendo. La porcelana de un inodoro es cerámica vitrificada, y un cambio brusco de temperatura puede agrietarla. Una grieta en una taza no se repara: se cambia el inodoro.
Con toallitas esto no funciona. No se ablandan.
La sonda de inodoro
Es la específica: un cable flexible con una funda de plástico o goma en el extremo que apoya en la taza para no rayar la porcelana. La sonda de fontanero desnuda araña el esmalte, y una taza rayada se ensucia mucho más a partir de entonces.
Se introduce girando la manivela siempre en el mismo sentido, sin forzar. Al notar resistencia, se sigue girando para que la punta se enganche y arrastre.
Lo que no hay que hacer nunca
- Echar sosa cáustica o desatascadores químicos. El atasco es papel o toallitas, no grasa: el producto no lo ataca. Y queda retenido en el sifón de la taza. Si después hay que meter la mano o una sonda, te encuentras una taza cargada de un producto que quema.
- Mezclar dos productos. Lejía con un desatascador ácido libera cloro gas. En un baño pequeño, sin ventilación y con la cara a medio metro, es un riesgo real.
- Empujar cuando se ha caído un objeto. Un móvil, un juguete o un bote de desodorante no se disuelven ni se arrastran. Empujar los mete en el sifón de la taza o más allá, y ahí el trabajo pasa de “meter la mano” a “desmontar el inodoro”.
- Tirar de la cisterna repetidas veces para “probar”. Cada tirada son varios litros más en una taza que ya no traga.
Cuándo el problema no es el inodoro
Hay señales que dicen que el tapón no está en la taza sino más abajo, y que ninguna ventosa va a alcanzar:
- Al tirar de la cisterna sale agua por el plato de ducha o por el sumidero del baño. El tapón está por debajo del punto donde se juntan los dos, en el bote sifónico o en la bajante.
- El inodoro burbujea cuando usas el lavabo o la lavadora. Es aire buscando salida: la conducción está obstruida más abajo.
- Se atasca a la vez que otro desagüe de la casa.
- Huele a alcantarilla de forma persistente aunque el agua baje.
En cualquiera de esos casos el trabajo es de desatasco de tuberías con máquina, y si vives en un edificio conviene saber que un atasco en la bajante afecta a más vecinos y suele corresponder a la comunidad, no a ti.
Si es de noche, si el agua ya está saliendo o si es el único baño de la casa, eso es una urgencia de 24 horas y no algo que aguante hasta mañana.
Para que no vuelva a pasar
Casi todos los atascos de inodoro que se repiten tienen la misma causa, y es evitable:
- Al WC solo va papel higiénico. Toallitas no, ni las “biodegradables”: se degradan con el tiempo, no en los minutos que tardan en llegar a la red. Llegan enteras, se enganchan entre sí y forman una madeja que no cede.
- Bastoncillos, compresas, hilo dental, pelo y arena de gato tampoco. La arena aglomerante es especialmente mala: fragua dentro del tubo.
- Aceite usado, jamás. Ni por el inodoro ni por ningún desagüe.
- Si en casa hay niños pequeños, la tapa bajada evita la mitad de los objetos que acaban dentro.
Lo que más nos preguntan
El WC está a punto de rebosar. ¿Qué hago primero?
No tires de la cisterna otra vez, que es el impulso natural y lo que provoca el desbordamiento. Quita la tapa de la cisterna y levanta con la mano el flotador, o cierra la llave de paso que hay detrás del inodoro a ras de suelo. Con eso cortas la entrada de agua. Luego saca agua de la taza con un vaso o una jarra hasta dejarla a media altura: necesitas sitio para trabajar y para que la ventosa no salpique.
¿Sirve la sosa cáustica para desatascar el WC?
No, y además es de los peores sitios donde usarla. La sosa ataca la grasa saponificándola, pero un atasco de inodoro es papel, toallitas o un objeto, y sobre eso no hace prácticamente nada. Encima queda retenida en el sifón de la taza, dando calor en un punto fijo, y si después hay que meter la mano o una sonda te encuentras con una taza llena de sosa. Es un riesgo de quemadura sin ninguna ventaja.
¿Puedo usar la ventosa del fregadero en el inodoro?
Funciona mal. La ventosa plana de fregadero está pensada para apoyarse en una superficie lisa, y el desagüe del inodoro es un embudo. Lo que hace falta es la ventosa con faldón, esa que lleva una prolongación de goma que se mete dentro del agujero. Esa sí sella y transmite la fuerza al tapón; la plana pierde presión por los lados.
¿Y si se ha caído algo dentro, un móvil o un juguete?
Entonces no se empuja nada, ni ventosa ni sonda: empujar mete el objeto en el sifón de la taza o más allá, donde ya solo se llega desmontando el inodoro. Si lo ves y lo alcanzas, guantes y sacarlo con la mano. Si no lo ves, lo sensato es no tocar nada y llamar, porque un objeto rígido atravesado no se disuelve ni se arrastra.
¿Las toallitas 'biodegradables' atascan?
Sí. Biodegradable significa que acaba degradándose con el tiempo, no que se deshaga al contacto con el agua como hace el papel higiénico. Por la red circulan minutos, no semanas. Las toallitas llegan enteras al sifón, se enganchan entre sí y forman una madeja que no cede con agua ni con producto. Son la causa más frecuente de atasco de inodoro.